Los goles de Chicago, el corazón de Dálmine
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Los goles de Chicago, el corazón de Dálmine

El Torito lo ganaba 6-1 a pura efectividad, pero el Viola reaccionó poniéndole suspenso a los minutos finales. Fue 6-4 a favor de Chicago, en un partido que tuvo todos los condimentos. (Foto: AFA)

Por Fernando Prieto  (@ferprietoeof)

LA CLAVE:
Chicago llegó siete veces y convirtió seis goles. Sólo así se explica tamaña diferencia, que con los descuentos de Dálmine se terminó ajustando bastante más a lo que fue el partido.

QUE HICIERON
NUEVA CHICAGO: Fue pura contundencia. A los 17´ del segundo tiempo ganaba 6-1 sin hacer un gran partido, por atípico que pueda sonar. Su principal mérito fue aprovechar todos los regalos que le hizo la defensa de Dálmine, más allá que Brito tuvo una tarde soñada (excelente definición en el segundo gol, bombazo de 25 metros en el tercero y exquisita asistencia de taco a Melo en el sexto), mostrando toda su categoría. Fuera de eso, hubo poco para destacar de lo hecho por los de Nanía. Un primer tiempo flojo en líneas generales, con la voluntad de Nicolás Giménez en el medio y alguna aparición de Baldunciel para asistir. De hecho, fue exagerado el 2-1 con el que se fue al vestuario. El complemento lo arrancó con todo: a los 20 segundos el mencionado golazo de Brito le daba tranquilidad, y un cuarto de hora después consumaba una goleada que pintaba para histórica. Y así como en cuestión de minutos resolvió el partido (o eso parecía), también en cuestión de minutos se le complicó: en 120 segundos le metieron dos goles y se quedó con diez. Automáticamente mutó, salió Brito y se refugió en su propio arco, resistiendo cada avance de Dálmine. Recién encontró aire en el descuento, donde llevó la pelota contra el córner haciendo correr los minutos más críticos. Un final impensado e insólito para un equipo que media hora antes goleaba 6-1.

VILLA DÁLMINE: Todo lo malo que hizo la defensa lo compensó su enorme corazón y la buena tarde de sus atacantes. No alcanzó, pero pasó de un vergonzoso 1-6 a un digno 4-6, lo cual cambia bastante la ecuación. Tuvo la iniciativa desde el vamos, con Formica lastimando por izquierda. Todo el dominio que ejercía en el medio lo tiraba por la borda al resolver mal cuando llegaba a 3/4, por lo general optando por remates de media distancia o centros defectuosos. No obstante, el empate llegó tras un córner de Formica que encontró la cabeza de Demaio. Cuando parecía que mejor estaba, una contra en la que Kletnicki salió demasiado lejos lo dejó abajo en el marcador. A partir de ahí y hasta el sexto gol no volvió a ser el mismo. Se convirtió en un equipo sin reacción, cometiendo errores infantiles y recibiendo un gol en cada avance. El primer descuento de Renso Pérez lo revivió, porque enseguida llegó el segundo y la roja a Juárez. 3-6 y con un envión anímico que parecía convencerlo que el empate era posible. Los defensores pasaron a ser delanteros y aprovechando los nervios y las dudas de Chicago, lo arrinconó al Torito contra su arco. Le faltó tiempo. Alcanzó el cuarto gol y le anularon el quinto (correctamente), y si bien se fue con las manos vacías de Mataderos, lavó su imagen gracias a una reacción a tiempo y a un corazón enorme.

EL PANTALLAZO
Unas 4500 almas de Chicago que pasaron por todos los estados de ánimo. Adornaron el alambrado con 24 trapos como "El Bajo, km 38" y "San Alberto", entre otros. Además, dos atravesadas y diez tirantes. De movida se molestaron con el episodio de Kletnicki (ver aparte), pero rápidamente comenzó el aliento con "Yo paro en la banda más loca de todas/ lo sigue al Verde, a donde va..." y "Vengo del barrio Mataderos, al Verde lo sigo a donde va...". Con el 6-1 todo era fiesta, e incluso se animaron al "ole, ole", pero todo cambió tras los descuentos consecutivos de Dálmine. El aliento mermó para darle lugar al clásico "murmullo", sobre todo en la platea. El 4-6 los volvió a silenciar, y recién en el descuento se desahogaron. Muy buena despedida de la popular, no tanto así de los plateistas, que seguían masticando la bronca por la incertidumbre de los minutos finales. De Dálmine, 50.

KLETNICKI: El arquero visitante tuvo una tarde agitada, más allá de los seis goles que recibió. Es que Dálmine salió a la cancha con su atuendo violeta y Kletnicki  lo hizo con uno azul que no difería mucho de la casaca titular del Viola. Tras discutir con rato con Argañaráz, el "1" regresó al vestuario en busca de una remera alternativa. Y para sorpresa de todos, regreso con una de color ¡violeta! con algunos vivos blancos. Ante el murmullo generalizado y la nueva reprobación del juez, se acercó al banco de suplentes donde le facilitaron una pechera amarilla con un número 1 improvisado con cinta adhesiva.

NUEVA CHICAGO 6: Minaglia (5); Palmieri (5)A, Valdéz (5)A, Adrián González (5) y Monteagudo (5); Juárez (4) y Vera (5)A; Baldunciel (6)(85´ Schonfeld), Nicolás Giménez (6) y Christian Gómez (5)(54´ Melo 6A); Brito (9)(72´ Antar). DT: Nanía. Suplentes: Ramiro Martínez, Gonzalo García, Rizzo y Aranda
VILLA DÁLMINE 4: Kletnicki (4); Nicolás Álvarez (4)A, Alsina (4)(76´ Albarracín), Zamponi (4) y Demaio (5); Renso Pérez (7), Falcón (6), Federico Recalde (5) y Formica (6)(59´ Brizuela 6); Fydriszewski (7)A y Alonso (5)(55´ Cérica 6). DT: Marchesi. Suplentes: Otarola, Luciano Recalde, Gastón Díaz y Palma 

Jugado el 29 de abril
Goles: 12´ Zamponi e/c, 25´ Demaio, 38´ y 46´ Brito, 48´ Christian Gómez (p), 50´ Monteagudo, 62´ Melo, 69´ y 71´ Renso Pérez (el segundo de penal) y 83´ Cérica
Expulsado: 70´ Juárez
Cancha: Nueva Chicago (regular)
Árbitro: Pedro Argañaráz (4)
Público: 4500
Resultado moral: Nueva Chicago 4 - Villa Dálmine 3 

FRASES EN MATADEROS
"Fuimos contundentes para ponernos 6-1, pero después nos metimos atrás y a pesar de haberles pegado un par de gritos no pudimos salir". (Alejandro Nanía, DT de Nueva Chicago).
"Fue un partido atípico que lo tuvimos controlado pero lo terminamos aguantando. No subestimamos al rival, pero sí aflojamos un poco. Llegué al gol como en mi época de 9". (Juan Cruz Monteagudo, defensor de Nueva Chicago).
"Fue un partido muy raro para analizar. Hay que trabajar sobre los horrores defensivos que tuvimos. Lo positivo es que estando 1-6 no recibimos rojas y siempre seguimos atacando". (Walter Marchesi, DT de Villa Dálmine).